¿Si nuestras células se renuevan constantemente, por qué seguimos enfermándonos?

celulas humanas


El cuerpo humano tiene la sorprendente capacidad de renovarse. En promedio, cada célula de nuestro cuerpo es reemplazada en intervalos regulares, un proceso que varía según el tipo de célula. Las células de la piel, por ejemplo, se renuevan aproximadamente cada 27 días, mientras que otras, como las neuronas, duran toda la vida. Sin embargo, este ciclo de renovación celular no es infalible. A pesar de esta regeneración, seguimos enfermándonos. Entonces, ¿por qué sucede esto?

1. El proceso de renovación celular no es perfecto

Aunque las células se renuevan, este proceso no es una copia perfecta del original. Con el tiempo, el ADN puede acumular mutaciones o errores que se replican en las nuevas células. A medida que envejecemos, el cuerpo se vuelve menos eficiente para reparar estos errores, lo que puede llevar al desarrollo de enfermedades como el cáncer. Las células afectadas continúan replicándose con defectos, lo que aumenta las probabilidades de desarrollar condiciones crónicas.

2. Enfermedades autoinmunes y crónicas

En algunas enfermedades, como las autoinmunes, el sistema inmunológico ataca a las propias células del cuerpo como si fueran invasores. Aunque el cuerpo sigue renovando las células, el sistema inmunológico las identifica como "enemigas" y las destruye. Esto ocurre en enfermedades como la artritis reumatoide o el lupus. Incluso con el ciclo de renovación celular, el cuerpo no puede evitar que este ataque continúe.

En el caso de las enfermedades crónicas, como la diabetes o la hipertensión, la causa subyacente no depende de un ciclo de renovación celular defectuoso, sino de disfunciones metabólicas o genéticas que persisten. Aunque se generan nuevas células, la enfermedad sigue afectando los sistemas del cuerpo.

3. Daño acumulado en los tejidos

Con el tiempo, los tejidos del cuerpo pueden acumular daños irreversibles. Por ejemplo, en el caso de los pulmones o el hígado, el consumo prolongado de sustancias tóxicas, como el tabaco o el alcohol, daña el tejido de manera irreversible. Aunque las células se regeneran, el tejido cicatrizado o dañado no puede ser reemplazado por tejido funcional. Esto puede llevar a enfermedades como la cirrosis o la fibrosis pulmonar, en las que la función del órgano se ve comprometida a pesar de la renovación celular.

4. Virus y bacterias persistentes

Algunas infecciones son causadas por virus o bacterias que pueden invadir las células y permanecer en el cuerpo durante largos periodos. Por ejemplo, virus como el herpes o el VIH pueden integrar su material genético en las células del huésped, haciendo que el cuerpo sea incapaz de eliminarlos por completo, a pesar de que las células se renueven. Esto permite que las enfermedades virales persistan en el cuerpo durante toda la vida.

En otras infecciones bacterianas, las bacterias pueden formar biofilms o esconderse en áreas del cuerpo donde el sistema inmunológico no puede alcanzarlas fácilmente. A pesar de la renovación celular, estas infecciones pueden volver a activarse o persistir.

5. Envejecimiento celular

A medida que envejecemos, nuestras células pierden la capacidad de renovarse con la misma eficiencia. Este fenómeno está relacionado con el acortamiento de los telómeros, que son las "tapas" protectoras en los extremos de los cromosomas. Con cada división celular, los telómeros se acortan, lo que lleva a un deterioro gradual en la capacidad de las células para replicarse correctamente. Este proceso es una de las principales razones por las que envejecemos y desarrollamos enfermedades relacionadas con la edad, como la demencia o el Alzheimer.

6. Factores genéticos y ambientales

Además de los factores genéticos, los factores ambientales como la contaminación, la mala alimentación o el estrés crónico pueden influir en cómo se renuevan nuestras células. La exposición prolongada a toxinas o a un estilo de vida poco saludable puede hacer que el cuerpo sea menos capaz de regenerarse de manera eficaz, lo que aumenta la susceptibilidad a enfermedades. Por ejemplo, la exposición al sol puede dañar el ADN de las células de la piel, lo que con el tiempo puede llevar a cánceres de piel como el melanoma.

7. Células que no se renuevan

Finalmente, es importante tener en cuenta que no todas las células del cuerpo se regeneran. Las células del cerebro (neuronas) y las del corazón son ejemplos de células que, una vez dañadas, no se reemplazan fácilmente. Esto explica por qué los daños cerebrales o los infartos pueden tener efectos tan devastadores y duraderos.

Conclusión

Aunque nuestras células se renuevan constantemente, no estamos exentos de enfermar. Factores como el daño acumulado en el ADN, enfermedades autoinmunes, infecciones persistentes y el envejecimiento celular afectan la capacidad del cuerpo para mantenerse sano. A medida que envejecemos, estos procesos se vuelven menos eficientes, lo que aumenta nuestra susceptibilidad a enfermedades. La renovación celular es un proceso sorprendente, pero no es una garantía de inmunidad ante las enfermedades.

Referencias:

  • López-Otín, C., Blasco, M. A., Partridge, L., Serrano, M., & Kroemer, G. (2013). The Hallmarks of Aging. Cell, 153(6), 1194-1217.
  • Chan, S. Y., & Gage, F. H. (2014). Adult neurogenesis and its role in human brain plasticity: Current evidence and context. Developmental Neurobiology, 74(2), 265-278.


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